Thursday, September 22, 2016

Dramaturgia venezolana: Reptil, de Luis Enrique Torres.

Reptil, obra en un acto, presenta la relación de tres personajes aislados en un espacio cerrado.  Las acotaciones describen el interior de una casa en ruinas en la que: “…se perciben varios cuadros de pintura tapados con telas sucias y algunos listones de madera.  El piso está lleno de polvo (…) Hay una ventana con cortinas desgarradas (…) Se respira una atmosfera asfixiante, envuelta en una densa capa de humedad” (3).  El arte, oculto tras telas, y el ambiente, de polvo y humedad, se encuentran y confrontan.   

En la casa viven Aurelio y Kane.  Aurelio es pintor y Kane es el asistente que procura los materiales y mercadea los cuadros del artista.  La ambición lleva a Kane a la usura, a la explotación; a tomar ventaja a través de lo que otros no tienen: las obras de arte de Aurelio.  El tercer personaje, Benjamín, entra en ese espacio buscando a Ana, su pareja, acción que perturba el precario equilibrio. 

Reptil presenta varios elementos que merecen ser explorados como los usos del lenguaje.  La primera parte se conforma de diálogos de imágenes sugerentes.  Posteriormente, la palabra reflexiona sobre la ideología de cada personaje y su relación con el contexto.

Los primeros parlamentos entre el pintor y su asistente son oscuros: recreación de la lengua, imágenes que remiten al movimiento representado por la imagen del mar, de la sangre.  En esos diálogos además hay referencias a lo que pasa en el afuera del espacio público.  En las calles del pueblo se “reproduce el pasado” y los “seres [están] jugando a ser víctimas” (3).  El mar y el continuo movimiento de las olas es metáfora de un pasado colectivo que se reproduce y que, como a la casa, lleva al pueblo a la ruina física y moral.

Los personajes temen al exterior.  La amenaza es constante.  Se escuchan disparos, ruidos, sirenas: “somos habitantes en un mismo territorio que no llega a un acuerdo” (25).  A ese riesgo se agrega otro: la contaminación de la región porque los habitantes apoyaron la creación de un relleno sanitario con material radiactivo.   La euforia les ha llevado a su propia aniquilación.

Repetidamente, se hace referencia a Ana. Ana como novia de Benjamín y habitante de la casa; Ana como imagen plástica que Aurelio crea.  La presencia de Ana está en los diálogos, en las discusiones que mantienen los personajes y es mostrada en fragmentos.

En Reptil la esfera pública incide en la esfera privada.  El clima de violencia hace que Benjamín entre en la casa donde supuestamente vivía Ana.  La presencia de Benjamín hace que Kane sienta que puede ser desplazado como asistente traficante por un aprendiz joven y honesto.

El texto presenta diversas aproximaciones a la realidad.  Para Aurelio es inminente la llegada de una pandemia.  El espectador decide si el pueblo, que ha ido quedando vacío, desaparecerá o si, en realidad, Aurelio ha decidido asumir como ciertos hechos falsos. 

Reptil es una pieza en la que el espectador tiene un rol participativo.  Entre otros, decide qué niveles de lo real son representados e interpreta las metáforas.  El dilema es el intento de desesperado de retomar el futuro, regresar al tiempo de los reptiles o desaparecer.


Luis Enrique Torres.  Nace en Villa de Cura el 31 de marzo de 1973. Durante su adolescencia realiza algunas actividades teatrales comunitarias y estudiantiles. Posteriormente ingresa a los Talleres de Formación del Teatro Estable de Villa de Cura, donde se desempeñó como actor, docente y director artístico. Como actor participa en producciones de esta y otras agrupaciones de reconocida trayectoria. Ha realizado diferentes cursos y talleres de Actuación, Dirección Teatral, Dramaturgia. Formó parte de la primera promoción de licenciados de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, institución donde cursó sus estudios universitarios de teatro. Actualmente se desempeña como docente en esa casa de estudios y realiza una Maestría en Teatro Latinoamericano en la Universidad Central de Venezuela.

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