Monday, August 19, 2024

La Bienal Apacuana: Mostrador de la dramaturgia nacional.


Pablo García Gámez 

Hasta el 20 de octubre de 2024, la Compañía Nacional de Teatro y el Centro Nacional del Libro reciben los textos para participar en la Segunda Bienal Nacional de Literatura Apacuana de Dramaturgia 2024. El concurso, que se establece con carácter anual en 2015 y a partir de 2022 pasa a ser bienal, es una oportunidad para los dramaturgos venezolanos de ver representadas y publicadas sus obras. Además, brinda la oportunidad para divagar sobre el oficio. 

El quehacer del dramaturgo es el más en solitario del teatro. El proceso de ensayos tiende a incluir al elenco, la dirección, los diseñadores y técnicos alrededor del texto que el autor ha concebido en solitario. En un proceso convencional el dramaturgo, con suerte, será llamado a una que otra sesión. Esa dinámica se visualiza en el modelo de representación teatral, incluida en Performance Theory del teatrero Richard Schechner quien llama al texto drama y lo coloca solo y al centro de una serie de formas más o menos circulares; al siguiente círculo lo denomina script y corresponde a la transmisión de códigos que brindan la dirección, el elenco y los diseñadores. Sigue theatre o las acciones del elenco en escena, y finalmente, el círculo mayor y más irregular lo llama performance, que incluye a los elementos involucrados en la representación incluso al espectador: se refiere todo lo que sucede durante el performance en el escenario y en la platea (p. 71). Así el teatrero norteamericano establece al texto como el germen de la representación teatral. 

En Venezuela hay autores teatrales de calidad sobresaliente. Aparte de nuestros clásicos, como César Rengifo y las generaciones posteriores, hay autores poco conocidos con propuestas que aportan novedosas perspectivas a la escena. El hecho se evidencia en la cantidad de participantes que se inscriben en talleres de dramaturgia; algunos de estos participantes están en el proceso de encontrar su voz: la autopercepción de ellos, de su ideología. Por ello, en los talleres “La propia voz” -dictados por quien esta nota escribe- la premisa es conocerse a sí mismo. Es imprescindible: “…saber quién se es; es orientarse en un espacio moral, un espacio en el que haces preguntas como qué es bueno y qué es malo, qué vale la pena hacer y qué no, qué tiene importancia y significado para uno y qué es trivial y sin importancia,” afirma el filósofo Charles Taylor citado por Gerald Izenberg. (p. 10). Conociendo su voz, es posible para el autor crear en consonancia a su perspectiva de mundo. De un modo más directo, Gilberto Pinto aborda la relación entre conocerse y expresarse: “…antes de preocuparse por conformar un estilo sería preciso que el escritor comenzara por aclararse una identidad…” (p. 115); es decir, conocer el porqué de sus respuestas ante diversos estímulos, conceptos y situaciones. 

En tiempos híbridos y postdramáticos como los de ahora, el autor tiene la libertad de incorporar diversos géneros, temáticas, formatos en una misma pieza: distopía, absurdo, epistolario, memoria, la realidad inmediata. Recurriendo a Gilberto Pinto de nuevo: “El dramaturgo escribe lo que su espíritu le impulsa a escribir. Por lo general es el producto de la compulsión que ejerce sobre él la realidad colectiva en que se envuelve” (p. 71). Volviendo a los talleres, estos son muestrarios de diversas temáticas y formas: la participante wayuu que, desde su perspectiva, observa su comunidad dentro de una sociedad hegemónica; la mujer que desentierra su memoria afrovenezolana; la misma realidad vista por dos personajes y que para uno es la miseria mientras estimula la imaginación de otro; la migración, la enfermedad y las mascotas; la homofobia y las múltiples dimensiones del sujeto cuir; el adolescente que observa una escena de violencia doméstica; la madre como transmisora del patriarcado. Mención aparte merece la historia, temática que por un lado se muestra en piezas de notoria calidad y por otro, es presentada en obras próximas al metarrelato de la hagiografía como ejemplos de personajes inalcanzables para el ser común. 

Diversas voces, diversas visiones en conjunto reflejan en escena la identidad de un país. Y entre ellas hay trabajos que con frecuencia salen de lo canónico y ofrecen caminos alternos. Por ello, cabe mencionar la idea de Richard Schechner, en Performed Imaginaries, donde plantea que las vanguardias no son potestad de determinados centros, sino que: “…son prácticas y teorías que cambian de acuerdo con el periodo histórico, la ubicación geo-cultural y la práctica individual” (p. 17), pasan ellas también a formar parte del perfil colectivo. 

El dramaturgo necesita información. Información sobre agrupaciones, concursos, talleres, seminarios, investigaciones, lecturas dramatizadas para afinar el oficio. En el medio existen iniciativas como las del Instituto de Investigación para el Desarrollo de las Artes en Venezuela, IIAVE, que organiza actividades dirigidas a dramaturgos. El fallo de la Bienal Apacuana, estímulo a la escritura teatral, será la oportunidad de conocer el trabajo inédito de un autor o autora que ofrece una lectura del mundo desde su perspectiva particular. 

Obras citadas. 

Izenberg, Gerald. Identity. U of Pennsylvania Press, 2016. 
Pinto, Gilberto. El texto teatral. Fondo Editorial Fundarte, 2004. 
Schechner, Richard. Performance Theory. Routledge, 2007. 
 ---. Performed Imaginaries. Routledge, 2015.

Monday, August 12, 2024

Venezuela: Teatro y crítica, público y contrapúblico, Caracas y el interior.

Ensayo en la calle, A. T. Coordinación, San Felipe  

 

Claroscuro,Isidro Morillo. Teatro Esencial, Maracaibo



Publicación del 1er. Encuentro de Critven
 

En las últimas décadas los avances tecnológicos han operado profundos cambios en la sociedad haciendo del mundo una gran aldea.  Con la globalización los medios impresos que, según Benedict Anderson fueron decisivos en el desarrollo de la comunidad imaginada (la nación), a finales del siglo pasado comienzan a ceder espacios a lo espectacular-mundial: conciertos de famosos, filmes taquilleros, musicales con mega-estrellas en sus elencos, empiezan a aparecer en impresos y posteriormente en publicaciones digitales bajo el rótulo de “arte y espectáculos”.  Los escritos sobre la escena local comienzan a mermar en los medios, entre ellos la crítica de teatro; la expresión para un público limitado a un contexto específico sale de las publicaciones mientras que las reseñas intentan sobrevivir en las redes sociales.


La ausencia de información en los medios sobre el teatro local tiene profundas repercusiones.  Para Patrice Pavis: “Desde principios de siglo, el espacio de la sección teatral ha disminuido considerablemente, lo cual complica el análisis y la evaluación” (103).  Por un lado, los medios impresos y los electrónicos renuncian al rol de archivo de la memoria teatral local lo que incide en que en el futuro se desconozcan la mayoría de los trabajos escénicos de estos años; por supuesto que en revistas especializadas de teatro y en el ámbito académico se publican críticas y ensayos sobre la actividad escénica, pero estos no pueden absorber ni difundir toda la programación de un determinado contexto.  Por otra parte, no hay comunicación abierta entre la escena y el colectivo, diálogo en el que tradicionalmente la crítica era intermediaria. 

La crítica: presencia y ausencia.

En contraste a la situación descrita anteriormente, en 1986 cuando la mayoría de los medios tienen en sus plantas a colaboradores de artes escénicas, se realiza Primer Encuentro Nacional de Críticos de Teatro, organizado por la Sociedad Dramática de Maracaibo y Critven (Círculo de Críticos de Teatro de Venezuela), muestra de la cohesión posible entre teatro y crítica.  En la publicación realizada sobre el evento, Leonardo Azparren Giménez señala que: “…las prioridades de la crítica teatral pasan por la necesidad de hacer inteligible la pasión y hacer apasionante la razón” (6).  Tal es la entrega a la reflexión crítica que no pocas veces artículos con las firmas de Azparren Giménez o de Rubén Monasterios, por citar a dos reconocidas autoridades, crean polémica en los círculos teatrales e incluso son motivo de discusión en el medio teatral.  Cuatro décadas después, la dificultad de encontrar crítica en los medios trae como resultado la invisibilidad de un gran número de producciones.

Como respuesta al vacío mediático se han planteado diversas alternativas.  Es conocido el proyecto de la Escuela de Espectadores desarrollado por el teatrista argentino Jorge Dubatti; según su creador, la escuela: “…brinda herramientas para empoderar al espectador” (Rigaborda); entre los varios resultados emerge la figura del espectador con conocimientos que lo convierten en sujeto que se identifica con la expresión escénica y en potencial difusor de ésta.  En el contexto local, una estrategia explorada por la Agrupación Teatral Coordinación de San Felipe, Yaracuy, consiste en realizar algunos ensayos durante el proceso de montaje en espacios urbanos como la calle, el parque, el centro comercial; se improvisa en diversos sitios, complejo ejercicio para las actrices por la exploración del texto, el movimiento y la energía en espacios públicos; la práctica causa curiosidad en los transeúntes que la descubren en su cotidianidad y a los que se les informa que la totalidad del ritual puede ser vista en la sala de teatro. 

La situación de la crítica tiene un matiz adicional en Venezuela.  En Caracas hay murallas invisibles que limitan la presencia de cronistas en determinados espacios o producciones.  Tales murallas ocultan a los teatros percibidos como “periféricos” situados mayormente en el centro y oeste de la ciudad.  Muy fuertes son los muros a pesar de su invisibilidad: en una reseña de 2018 un crítico escribe sobre lo que se hace “del otro lado”: más que señalar un espacio geográfico, el autor se refiere a un espacio ideológico distinto al suyo, incapaz de dialogar con él y que invisibiliza o descalifica en el mejor de los casos. 

La presencia del contrapúblico.

Con ausencias, murallas e información a medias se dispersa el potencial público.  Algún que otro miembro de las artes escénicas señala motivos que justifican la ausencia de espectadores en las salas teatrales; argumentos como la ubicación del país en la zona tropical, la preferencia de la población por el baile o la falta de cultura están entre los más mencionados del repertorio de excusas.  Así se elude el problema de fondo: el irregular nexo entre los colectivos teatrales y el público potencial.

Hay otro público que deja de ser tal al no recibir información, pero que asiste a las salas pasando a ser, en palabras de Michael Warner contrapúblico -counterpublic- que: “…mantiene en determinado nivel, consciente o no, conciencia de su estatus subordinado […] Un contrapúblico, contra el fondo de la esfera pública, posibilita un horizonte de opinión e intercambio” (Warner 56).  En Caracas son visibles las señales del contrapúblico: la fiel presencia de espectadores en el Teatro Principal frente a la Plaza Bolívar o en el Teatro Alameda, en San Agustín; como ejemplo, una espectadora el 30 de marzo 2024, en la representación de Entre el cielo y la tierra, de Carmen Ortiz, comentaba buscar obras con boletos a bajo costo y, si le encontraba méritos, la recomendaba a sus amigos por las redes sociales; dicho mientras subía imágenes del performance recién visto a su cuenta de Instagram.

La provincia: un misterio.

Fuera de Caracas, en el llamado interior venezolano hay numerosos grupos que hacen diversas propuestas que desarrollan en su contexto.  Vale la pena acá citar el concepto de territorialidad de Jorge Dubatti:

Territorialidad es espacio subjetivado, geografía en la que se configura una determinada subjetivación, espacio construido a partir de procesos de territorialización, es decir, procesos de subjetivación, y que reconoce complejidades intraterritoriales de un mismo territorio (nunca monolítico u homogéneo).  Geografía subjetivada, siempre en transformación, que incluye las tensiones de la desterritorialización y de reterritorialización (Dubatti 117). 

 Las intraterritorialidades han de reconocerse en sus diferencias para articular un sentido más complejo y profundo sobre las múltiples perspectivas de nuestro teatro.  En la geografía venezolana hay individualidades y colectivos que constantemente aportan a las artes escénicas.  El fenómeno lo ha notado la Compañía Nacional de Teatro que realiza intercambios con diferentes agrupaciones en todo el país. 

Extraordinarios trabajos como Claroscuro, de Isidro Morillo de Teatro Esencial, Maracaibo; La mujer esqueleto, de Nebai Zavala, Maracay; Juana la Avanzadora, de Yrali López Guevara, Puerto Ordaz; A petición del público, de Orlando Ascanio, Teatro Estable de Villa de Cura; Reverón: El grito de la luz, de Germán Ramos, Yaritagua; Olalúnea de la mencionada Asociación Teatral Coordinación (las dos últimas vistas en Caracas en la programación del Festival Internacional de Teatro Progresista), entre muchos otros montajes no solo son parte del teatro venezolano sino que lo renuevan con subjetividades alternas.  Se asume que en esos espacios hay una crítica activa; en todo caso Bartolomé Cavallo publica en Facebook notas críticas sobre actividades escénicas en el estado Aragua; Freddy Antonio Torres González también publica en Facebook material académico y actividades teatrales de la ciudad de Mérida; en Maracaibo, el periodista y crítico Alexis Blanco constantemente revisa en sus escritos el quehacer escénico y sus manifestaciones. 

Esta reflexión revisa a grandes rasgos la triada escena-crítica-espectador y propone la discusión de estrategias para incentivar la presencia de los espectadores que merece nuestro teatro.  Va más allá de la escena caraqueña debido a la premisa de que es necesario buscar las maneras para que las representaciones que se realizan en el país lleguen tanto al espectador como al archivo.  El diálogo entre hacedores de teatro, críticos y espectadores es esencial para intercambiar saberes y fortalecer nuestra escena. 

Obras citadas

-Azparren Giménez, Leonardo.  “Las prioridades de la crítica teatral” (pp. 6-7).  Primer encuentro nacional de críticos de teatro.  Secretaría del Estado Zulia, La Universidad del Zulia, Sociedad Dramática de Maracaibo, 1986.

-Dubatti, Jorge.  Teatro y territorialidad.  Gedisa Editorial, 2020.

-Pavis, Patrice.  Diccionario del teatro.  Paidós, 2016.

-Rigaborda, Miguel.  “La escuela de espectadores”.  Artezblai, 19-10-2022.  Obtenido el 10-08-2024.

-Warner, Michael.  Counterpublics.  Zoom Books, 2005.

            



Monday, January 16, 2023

Chalequeo, seriedad y plataformas teatrales en clave trans-caribeña


                                                                                                                            Pablo García Gámez

            Una amiga me escribe para contar cómo le fue en la presentación de su monólogo en una ciudad del interior de Venezuela.  Es una actriz que en escena es energía, que se entrega en cuerpo y alma a su labor con tal fuerza que en el teatro de calle atrapa al transeúnte más indiferente.  Está emocionada con la experiencia, feliz con la respuesta del público que hizo conexión con la escena y que la ovacionó al final de la pieza.  Por otro lado, está resentida porque se presentó en un teatro que acoge diversas propuestas y cuya programación es estructurada por un funcionario que poco o nada sabe sobre artes escénicas, un servidor que considera que su trabajo es ser servido.  Me comenta:

-Imagínate: en la mitad de la función, y con el público ahí, el tipo me grita: “Apúrate, chica, que hay que cerrar esta vaina en media hora” y se carcajea.  Intentó chalequear mi trabajo, pero no me dejé.  Claro, tuve que acelerar la función y al terminar tuvimos que sacar la utilería corriendo.

Chalequeo.

            El chalequeo, una práctica de sabotaje, está presente en la comunicación diaria y consiste en la acción de distraer a partir de la interrupción irónica, a veces sarcástica.  El Diccionario de americanismos de la ASALE señala que en Venezuela chalequeo es “Burla o broma reiterada, que en ocasiones puede resultar ofensiva y de mal gusto”; el mencionado diccionario menciona que el verbo chalequear -el chalequeo continuo- es la acción de “Obstruir o entorpecer la realización de una actividad,” lo que sucedió con el monólogo de mi amiga.  El chalequeo es un arma poderosa: tiene el don de interrumpir líneas de pensamiento, diálogos, consensos.  Otro amigo, residente en Nueva York, después de más de una década fuera del país, vuelve a Caracas con su esposa e hijo a quienes quiere mostrar las bondades y alegría de su ciudad natal: nada mejor que ir a un partido Caracas-Magallanes en el Estadio Universitario.  Al terminar el juego, la familia sale del estadio; el amigo hace señas a un taxi para que pare.  Pregunta al chofer si está de servicio.  La respuesta del conductor:

-No huevón.  Estoy jugando. 

            La frase quiebra el halo de nostalgia del paisano mientras que esposa e hijo no saben si el extraño agrede o cuenta un chiste en tono de seriedad.  La acción de entorpecer una actividad a través del chalequeo no siempre es tan fulminante como la del programador de la sala de teatro que interrumpe la labor de la actriz y suspende la atención del público o como la del taxista.  Hay grados y matices: una frase de doble sentido, una oración hiperbólica; el comentario burlón a un texto con intenciones reflexivas colgado en Facebook son ejemplos de chalequeo light.  El chalequeo, parte del cotidiano venezolano, se agazapa en conversaciones, discusiones esperando la ocasión propicia para saltar y dejar su marca.  Mientras tanto, en la Nueva York que habla español, la práctica no es común debido al carácter panhispánico de la comunidad en la que algunos de sus miembros pueden tomar este tipo de expresión como extremadamente agresiva.

En The Suspension of Seriousness (La suspensión de la realidad), estudio de Carlos Alberto Sánchez, sobre La fenomenología del relajo del autor mexicano Jorge Portilla, encontramos que el chalequeo tiene una figura afín: el relajo.  Ambos, chalequeo y relajo, tienen ciertas semejanzas, pero si el primero se destaca por obstruir y entorpecer, la finalidad del segundo es “suspender la seriedad” (30); Sánchez agrega: “Es decir, suspender o aniquilar la adherencia de un sujeto a un valor propuesto a su libertad” (30), entendiéndose el relajo como acto de resistencia a determinados valores.  El sometimiento a los valores se da desde lo contrario al chalequeo y el relajo: la seriedad.

Las seriedades.

Comenta Portilla dos presencias de la seriedad.  Una de ellas es artificial, la “que rehúsa a darse cuenta de la distancia entre ‘el ser’ y ‘el valor’” (Portilla citado por Sánchez 19) y es la seriedad de los apretados, personas opuestas al relajo.  Agrega Portilla que “La subjetividad del apretado permite al mundo exterior constituir su identidad” (17).  El apretado posee valores por asimilación.  Esta seriedad es anti-chalequeo que también “obstruye y entorpece” a través del silencio o de palabras cuidadosamente seleccionadas.  La inacción premeditada, en términos grupales, impide e inhabilita el reconocimiento de un gremio en su totalidad.  Esta inacción intencional acarrea consecuencias en las artes escénicas.  Es necesario una pausa para valerse de la nostalgia y señalar el otro tipo de seriedad en dos espacios distintos.

Décadas atrás los valores de las propuestas de las artes escénicas eran analizados y expuestos por la crítica teatral que, con convicción en su labor, difundía su relación con la escena a través de los medios de comunicación, específicamente los impresos.  La mayoría de estos críticos representaban la segunda forma de seriedad: la que busca la verdad sin anteponer sus valores.  De esos momentos quedan notas que son referencia escritural; incluso, en 1986 el Círculo de Críticos de Teatro de Venezuela (CRITVEN) celebra el Primer -y único- Encuentro Nacional de Críticos de Teatro en Maracaibo, con patrocinio de la Secretaría del Estado Zulia, La Universidad del Zulia y la Sociedad Dramática de Maracaibo cuyo director, Enrique León, señala en la publicación del encuentro uno de las consecuencias del evento: “…concertar estrategias y elevar proposiciones para el beneficio general del teatro venezolano” (4).  Cambiando de espacio, en la Nueva York en español había críticos de la talla de Alberto Minero con sus reseñas comprometidas en dialogar con la escena y sus lectores.  Con las transformaciones que trae el neoliberalismo, del rol de formar comunidades imaginadas que destaca Benedict Anderson, se transforma; el periódico cambia los contenidos: entre finales del siglo XX y comienzo del XXI en lugares como la Nueva York hispana o Caracas, los espacios para la crítica van desapareciendo en los impresos.  La difusión del teatro local, en ambos sitios, en el mejor de los casos queda relegada a la sección de farándula o espectáculos; alcanzar esos espacios es difícil para los hacedores locales de teatro ya que la tendencia editorial es apelar a lo globalizante y globalizado.  Se fractura la relación entre el teatro local y los medios que informan en esos espacios.  Por ahí, críticos como Manolo García Oliva y Carlos Navedo en Nueva York siguen cumpliendo la quijotesca tarea de publicar en impresos mientras que otros aparecen en blogs de limitada difusión y permanencia.

Las plataformas.

Con las transformaciones se ausenta la reflexión, los aportes artísticos, sociales y formativos que brindan ciertos colectivos teatrales: éstos se invisibilizan ingenio grupal.  En este contexto surgen plataformas de carácter parcial como representativas de todo el movimiento teatral.  Lo que no se ajusta a esta visión carece de valor, fenómeno en otros campos ocurre en tiempos de hibridez y polarización.  Son entes donde se gesta la seriedad antagonista del chalequeo y la inacción premeditada: el no reconocimiento a lo que no responda a su concepción de artes visuales.  Y en la sociedad del espectáculo: “…el orden dominante discurre interminablemente sobre sí mismo en un ininterrumpido monólogo de autoelogio” (Debord 19).  Así van surgiendo plataformas que simulan apertura y conocimiento, entendiéndose simulacro como “…fingir lo que no se tiene” (Baudrillard 3).

El desarraigo, la no pertenencia se da porque el otro, mirado desde la indiferencia, es un ente distinto, por diversos motivo como su lugar de enunciación: estas plataformas establecen cartografías citadinas en las que hay teatro y en las que no hay… independientemente de que sí haya teatro; o ciudades en las que hay teatro y en las que no lo hay, así las últimas tengan cartelera estable; las innovaciones que se pueden crean en estos espacios otros son invisibilizadas al obviar una interpretación del término vanguardia propuesta por Richard Schechner: la vanguardia es un fenómeno local; depende de cada cultura y sus circunstancias sociopolíticas (17).  Además, el manejo de las identidades ideológicas es fundamental en estos tiempos de extremos para tener acceso a estas plataformas.  Incluso, las desavenencias personales pueden colocar en situación otra a un hacedor de teatro porque los apretados no aguantan el cuestionamiento.  La plataforma es una máquina de creación de nadies, como acuña Galeano: nadies sin artesanía porque precisamente su trabajo es la razón para el olvido.  La creación de estos nadies afecta el archivo teatral y la memoria.  Otra características de  las plataformas es el desinterés en problemas puntuales: la investigación, la formación, la pedagogía, la historiografía y el diálogo, cualquier diálogo que sirva para poner el teatro en perspectiva.

Entre los polos chalequeo-seriedad, la praxis debería andar hacia la seriedad.  La seriedad que busca la discusión y la inclusión.  Mientras tanto, los nadies-teatreros deben procurar medios alternos para crear estrategias, ubicar espacios y difundir su presencia: hay un potencial número de nadies-espectadores que esperan. 

Obras citadas

-Baudrillard, Jean.  Simulacra and Simulation.  Trans. Sheila Faria, Glaser.  U of Michigan  P, 2017.

-“Chalequear”.  Diccionario de americanismos.  ASALE, 2010.  Web.  Acceso: 16 de enero, 2023.

-“Chalequeo”.  Diccionario de americanismos.  ASALE, 2010.  Web.  Acceso: 16 de enero, 2023.

-Debord, Guy.  The Society of the Spectacle.  Trans. Donald Nicholson-Smith.  Zone Books, 2012.

-Primer Encuentro Nacional de Críticos de Teatro.  Guanaterme, 1986.

-Sánchez, Carlos Alberto.  The Suspension of SeriousnessSUNY Press, 2012.

-Schechner, Richard.  Performed Imaginaries.  Routledge, 1986.

Monday, October 3, 2022

Monologando Ando: del 14 de octubre al 4 de noviembre, 2022

 

La historia del Festival de Monologando "Monologando Ando" se ha caracterizado por ser un festival que está en el corazón de los que viven en la gran manzana, grandes personalidades del teatro en español han pasado por este festival que ya suma 12 temporadas.
En este 2022 les esperamos en el 3er piso de Teatro Circulo 64 E 4th St, New York, NY 10003 desde el 14 de octubre con funciones cada viernes hasta el 4 de noviembre. Informes y reservaciones 9292002947

Arte y cultura con un propósito ¡Ayudar! Como es ya tradicional  desde el inicio del festival, parte del dinero será para eventos artísticos de la compañía de teatro FenixUSANY , de antemano agradecemos el apoyo a nuestra labor artística y cultural.

Un evento de JJF Productions para FenixUSANY

14 de octubre (Participantes) donación $20 Para ver todos los monólogos de este día.

Participantes visitantes de Miami


Dirigidos y Escritos por Yesler de la Cruz

8:00 pm y 9:00pm

Monólogo: Una Noche Con La Lupe

Actriz: Ailyn Zamora

Sinopsis: La Lupe canta como cada noche en el cabaret La Red, sin saber que una llamada inesperada cambiará su destino para siempre.

Monólogo: Ojalá Te Enamores

Actriz: Paola Ramos

Sinopsis: Una influencer con el corazón roto es capaz de todo por recuperar el amor…

 
Monólogo: “Desaparecidas"

Actriz: Brashell Santos

Sinopsis: Una madre es capaz de todo por encontrar a su hija…

Monólogo “Amor Mío”.
 
Actriz : Sofia Rossi

Sinopsis: Faustina ha perdido la esperanza de encontrar el amor verdadero, pero una persona especial está a punto de cambiar su vida para siempre… Una cita amorosa puede convertirse en una experiencia inolvidable, cuando encuentras a la persona indicada…

0ctubre 21 (Invitado Especial) Donación $20
 
8:00 pm

Monólogo: "Bésame como a Judas"
Autor- actuación - director: Josean Ortiz

Producción: Latinx Performance Ensemble


Sinopsis: A través de este monólogo conocemos el relato del espíritu de un Judas atormentado por la culpa y el arrepentimiento, su vida como discípulo y sus motivaciones para traicionar al Maestro. Un impresionante texto que te revelará que hay muchas caras posibles, pero sólo una te contará la verdad.

Octubre 28 (Participante) Donación $20

8:00 pm y 9:00 pm

Monólogo: Voy a Volver a Llamar

Escrito y actuado por: Jesica Terry

Director: Aksel Tang

Sinopsis: “Un hijo que se va a clase. Una madre intenta comunicarse con él sin tener éxito. Los días pasan, el hijo todavía no regresa y la madre ya no sabe qué más hacer. Llamadas telefónicas, voces, minutos. Llamadas telefónicas, voces, horas. Llamadas telefónicas, voces, días. Llamadas telefónicas, voces, lágrimas. Tic, toc, tic, toc...el teléfono suena. Será su hijo?”

Noviembre 4 (Invitado Especial) Donación $20

8: 00 pm

Monólogo: Memorias de una Presidiaria

Escrito y Actuado por: Catherine French

Director - Héctor Flórez

Producida por: - Bayola House Productions

Sinopsis: Inspirada en el libro “Mientras Llueve” del autor colombiano Fernando Soto Aparicio. Esta pieza reúne las horas grises de una mujer que atravesó una condena injusta por el asesinato de su esposo. A través de cartas escritas durante su encarcelamiento ella reflexiona acerca de lo frágil que resulta la libertad en un país donde la justicia parece haber quedado en el olvido. Una mirada directa a los lazos familiares, el amor y la vida.


Teatro Círculo presenta Fuente Ovejuna de Lope De Vega: 7 al 23 de octubre, 2022



 Un líder corrupto… Una mujer inquebrantable… Un pueblo hastiado… Una historia cautivadora de empoderamiento comunitario.

Teatro Círculo, una de las principales compañías bilingües de teatro latino en la ciudad de Nueva York, anuncia su temporada 2022-2023 a presentarse en el Chain Theatre en Manhattan (312 West 36th St., 3er piso) mientras su sede del East Village se renueva con una nueva fachada que se adapte mejor a su creciente público. 

Coincidiendo con el Mes de la Herencia Hispana, la nueva temporada de Teatro Círculo empieza con la obra Fuente Ovejuna de Lope de Vega, uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español. 

Dado el aumento de autocracias alrededor del mundo, y los proyectos de ley de supresión de votantes pendientes en diferentes estados de Estados Unidos, en esta nueva temporada teatral Teatro Círculo ha elegido proyectos para subrayar los peligros reales que regímenes autoritarios y opresivos presentan para cualquier sistema de gobierno que respeta la participación comunitaria. 

Del 7 al 23 de octubre subirá a escena el clásico Fuente Ovejuna de Lope de Vega, obra conocida por su vívida representación y crítica al abuso de poder. La obra, bajo la dirección escénica del galardonado director español Mariano de Paco Serrano, nos cuenta una historia cautivadora sobre el empoderamiento colectivo.      

Durante mucho tiempo, la población de Fuente Ovejuna ha soportado dócilmente la tiranía de su lujurioso gobernante pero cuando una mujer se levanta en defensa de su honor, el pueblo finalmente se rebela. Cuando las autoridades investigan para encontrar al perpetrador, ¡lo que sucede a continuación es uno de los actos de resistencia más memorables en el drama mundial!

Esta adaptación de Fuente Ovejuna por de Mariano Paco Serrano presenta la ruptura de la armonía. Al respecto, de Paco Serrano dice: “No se trata de adaptar la obra para que tenga sentido hoy, ya lo tiene, es universal. Es contar la distorsión que se produce cuando un elemento externo rompe la armonía, ya sea la paz social de un pueblo, la del amor consentido, o la armonía política determinada por una estructura”.  

En su concepto de dirección no se contará sobre la violencia, sino que se bajará a la escoria de la violencia misma que será enfatizada por el vestuario, elementos y la escenografía diseñada por Israel Franco Müller (Puerto Rico). La palabra de Lope hecha verso comprensible está a cargo de la directora de verso Karmele Aranburu (España).  

El elenco lo componen José Cheo Oliveras (Puerto Rico), María Fontanals (España), Eva Cristina Vásquez (Puerto Rico), Juan Luis Acevedo (Puerto Rico), Gemma Ibarra (España), Pablo Andrade (Venezuela), Fernando Gazzaniga (Argentina) y Daniel Alonso (España). 

La obra se presentará en español con sobretítulos en inglés.

TEATRO CÍRCULO EN CHAIN THEATRE, 312 West 36th St. (entre las avenidas Octava y Novena), 3er piso, en Manhattan. Acceso disponible para personas con discapacidades, ‘ADA’.    

BOLETOS YA DISPONIBLES EN teatrocirculo.org/tickets

Friday, June 3, 2022

Con los ojos cerrados: Entre la apariencia y la esencia


Pablo García Gámez


Dentro del triángulo escénico Bruno narra su historia. De entrada, el personaje es afable, simpático; su inclinación por la lectura y su solidaridad con otros son características hacen que el espectador esté frente a un humanista digno de emular. Su bonhomía es palpable en la historia que pareciera no tener conflicto sino más bien anécdotas que, junto a su personalidad carismática, despierta la empatía entre la audiencia. Paulatinamente, Bruno revela aspectos de su vida que causan -como comentó un espectador- rabia u horror. 
 
Con los ojos cerrados, texto de Luca Pizzurro, es un unipersonal que muestra que la relación entre la apariencia y la esencia no es necesariamente complementaria. El autor desarrolla ciertos rasgos por los que podemos venerar a un miembro de la comunidad; cualidades que lo diferencian de otros porque son por las que identifican a personas que merecen admiración. Implacable, el autor va mostrando los aspectos de una personalidad repugnante; en consecuencia, los espectadores se enfrentan a una experiencia de aceptación y rechazo extremos. 

En un mundo que tiende a conformarse cada vez más por sociedades polarizadas, las acciones de Bruno representan la trasgresión de fronteras a nivel individual, lo que plantea qué pudiera ocurrir si vulnerar los límites se asumiera en colectivo. Tal violencia hacia el otro podría estar presente, podría ser justificada, podría revertirse y no ser violencia o ser borrada por el uso de la palabra, tal como intenta hacer el personaje. Un antecedente real se da con la separación de familias de indocumentados por parte de un presidente estadounidense en beneficio de un bien abstracto: tanto el ejecutor como los que justificaron el acto causaron dolor entre los miembros de una sociedad creyentes que todas las personas tienen derechos inalienables. Autores y ejecutores de esta práctica no recibieron castigo alguno amparados en el poder político. De allí la relevancia de Con los ojos cerrados: cuestionar imagen y esencia; intuir el peligro de deshumanizar al semejante. 

Marc Parejo ha declarado que este es el primer monólogo en su extensa carrera teatral. La experiencia le ha servido para interpretar un rol de gran complejidad por sus muchos matices. La obra se inicia con el actor en ropa interior; paulatinamente se viste cubriéndose con las capas de poder que le permite vulnerar las reglas sin recibir castigos extremos. Al narrar la historia, como personaje de la picaresca, sugiere que Bruno busca la aprobación de un público que para él es juez: Bruno busca en el fondo ser expiado de su responsabilidad. El actor conduce a la audiencia por la historia con dominio del ritmo y muestra las diferentes facetas con detalle y precisión para llegar al punto de explorar aprobación y el estupor en la audiencia. 
 
La primera imagen que el espectador encuentra es la escenografía de Alessio Meloni y Juanjo González Ferrero compuesta por tres sillas y delimitada por un triángulo de cinta adhesiva en el suelo. A ella se integra el diseño de iluminación de Juanjo Llorens; tanto escenografía como iluminación crean un espacio minimalista de gran plasticidad. El vestuario, también de Meloni y González Ferrero, remata el sencillo, en apariencia, mundo de Bruno. A ellos se une la música original de Naiel Ibarrola que, entre otros, traduce los estados internos del personaje. La dirección de Sergio Soyos utiliza elementos esenciales que estimulan a la audiencia a re/crear ese mundo. 

El primer trabajo de Maniac Producciones, a cargo de Nicolás Degliantoni se caracteriza, como se ha acotado anteriormente, por crear un espectáculo conformado por elementos simples de complejidad expresiva. Maniac, productora española, realizó un ambicioso esfuerzo: un estreno trasatlántico en Nueva York el 2 (en temporada hasta el 4) de junio de 2022 en Teatro Círculo, en la Calle 4 Este de Manhattan, zona off-off Broadway de Nueva York donde tienen su sede teatros mundialmente famosos como La MaMa E.T.C. o el New York Workshop Theatre. La presentación de Con los ojos cerrados en la ciudad marca un hito en el diálogo teatral entre las dos orillas del Atlántico.

Wednesday, June 1, 2022

Boundless Theatre: Mercado Libre en el Centro Julia de Burgos del 3 al 12 de junio, 2022


Mercado Libre 
trata de cómo la vida en una sociedad cuyo sistema de mercado es libre, se pueden dar situaciones paradójicas dejándonos ver hasta dónde puede llegar la ambición humana. Unos tienen dinero y quieren comprar, otros lo necesitan y buscan qué vender. ¿Hasta dónde puede llegar la codicia humana por poseer? ¿Se puede vender todo? ¿Qué son algunos capaces de vender o de comprar? ¿Su trabajo, su cuerpo, su dignidad?  Una obra controversial, que indaga sobre los límites del deseo humano, la dominación, el poder, el dinero y el sexo, una historia que culmina con un final inesperado.

De Luis Araújo; dirigida por Ismanuel Rodríguez.  Inpterpretada por Diana Pou y Gerardo Gudiño.  Producida por Boundless Theatre.

Dónde:
Julia De Burgos Performance and Arts Center
1680 Lexington Ave
New York, NY

Cuándo:
Junio, 3,4,10,11 @ 8pm
Junio 5,12 @ 3pm
Junio 9 @ 7pm

Para más información y boletos: www.boundlesstheatre.org
(347) 724-3640